Arbuniel a través del agua

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Desde el inicio de los tiempos, el agua ha
sido el factor determinante para la aparición de asentamientos humanos. A lo
largo de este paseo por Arbuniel y su entorno más cercano, conoceremos la
historia de este pintoresco pueblo serrano, y como el agua ha sido y aún es,
hoy en día, el elemento en torno al cual la vida gira.

 

Acompáñenos a conocer Arbuniel.

Donde vive el agua.

 

Iniciamos nuestra ruta, como no, en el
Nacimiento del río Arbuniel.

Aquí empieza todo

 

-1-

 

Está Ud. situado frente al Nacimiento. Justo
a otro lado del estanque, bajo los chopos, al pie del monte “Torre de Gallarín”
se produce el milagro. De aquí brota un caudal que oscila entre los 140 y los
1.500 litros por segundo, según la época del año y la abundancia de lluvias,
con una media anual de 465 litros y que constituye la principal surgencia del
acuífero de Alta Coloma, bajo la sierra del mismo nombre.

 

El agua, no apta para el consumo por su
marcado carácter salino y sulfuroso, se almacena en este estanque cristalino y
profundamente azulado, para después distribuirse por canales y acequias que
podemos ver a lo largo de algunas de las principales calles del Arbuniel. Estos
canales, que antaño dieron movimiento a molinos harineros, de aceite o pequeñas
centrales eléctricas, hoy riegan huertas, viñas y olivares que sustentan la economía
de sus cerca de setecientos habitantes.

 

Aguas abajo, en la zona conocida como “La
Vega”, se han encontrado los vestigios mas antiguos de la historia de Arbuniel.
Puntas de flecha de bronce, hachas e instrumentos pulimentados y cuchillos de
silex, remontan su origen al periodo Calcolítico (Edad del Bronce), 2.000 años
antes de nuestra era.

 

Hemos hablado de Gallarín, constructor de la
torre hoy prácticamente desaparecida que da nombre al cerro a cuyo pie se
encuentra el Nacimiento, pero ¿conoce Ud. su leyenda?

 

Cuentan que Gallarín se jactaba del favor
del poderoso rey Almanzor, y contaba que éste, en una visita a su residencia,
el antiguo Cortijo de La Torrre, temiendo, como sucedió, su derrota en Calatañazor,
le confió sus tesoros, enterrándolos en algún lugar del entorno.

 

Cuenta, también la leyenda que, a su
muerte, Gallarín dejó escritas algunas pistas para localizar el tesoro de
Almanzor y, siguiendo esos supuestos indicios, generaciones de toscareños,
niños y mayores, han soñado alguna vez con encontrar sus inmensas riquezas.

 

Iniciemos nuestro paseo.

 

-2-

 

Siguiendo hacia la izquierda llegamos al “Lavadero
del Nacimiento”. Este es el primero de los cuatro lavaderos que se conservan en
Arbuniel. Aquí encontramos un panel informativo del que reproducimos el texto,
extraído del libro “La Sierra del Agua: 80 viejas historias de Cazorla y
Segura”

 

“Los lavaderos, a cubierto o en abierto,
fueron casi el único lugar de sociabilidad reservado a las mujeres. En una
época en la que las mujeres, especialmente las más jóvenes, tenían que dar
explicaciones para salir de casa, la tarea de ir a la fuente, y muy
especialmente al lavadero, era mucho más que un trabajo.

A pesar de los suplicios de la tarea, de
la dureza del tiempo y de la frialdad de las aguas, ir al lavadero era una
esperada y deseada evasión, un desahogo, un consuelo, un compartir, un ponerse
al día, un contarse secretos, y mucho más. Allí las mujeres se arropaban, se
protegían unas a otras, se pasaban consejos o recados sobre pretendientes,
novios y maridos.

En ese reducido y exclusivo espacio, el
hombre no estaba bien visto, cuando no directamente prohibida su entrada a los
lavaderos cubiertos, como se advertía en algunas placas de la época.

Las malas lenguas dicen que, junto a las
tablas de lavar, con las conversaciones amortiguadas por el zapateo de la ropa
y el murmullo de la corriente, se cocinaban decisiones propias de auténticos
ayuntamientos a la sombra, que criticaban o alababan, ponían en su sitio o
quitaban a los hombres que lo merecían. Desde luego, lo más sustancioso del
lavadero eran las conversaciones”.

 

 

-3-4-

 

Siguiendo las indicaciones de las señales 3 y 4 nos
dirigimos a la zona de “La Ventilla”. Durante este corto recorrido volvamos a
la historia de Arbuniel, que dejamos hace unos 4.000 años.

 

Desde esa fecha debemos suponer una ocupación
continuada de la zona, aunque no se hayan encontrado testimonios, pero
ciertamente podemos asegurar un periodo de esplendor durante la época romana,
ya que se han encontrado multitud de vestigios. Capiteles, columnas, lápidas
funerarias, sarcófagos, monedas y otros hallazgos llevan a algunos autores a
situar en este término la estación de Viniolis, en la Vía que uniera Cástulo,
actual Linares, con Cartago Nova (Cartagena) pasando Mentesa Bastia, nuestra
vecina La Guardia, en dirección a Acci (Guadix).

 

En esta Vía el “Itinerario de Antonino”, un autentico
mapa de carreteras elaborado en el siglo III de nuestra era, sitúa la estación
de Viniolis a cinco leguas de Mentesa, por lo que las distancias y orientación
bien pueden coincidir con el actual Arbuniel. La existencia, en el antiguo camino
hacia Montejicar, de restos de calzada y de un puente que, aunque
reacondicionado en época medieval, tiene un claro origen romano, dan
credibilidad a esta teoría.

 

-5-

 

Concentrados en la rica historia de nuestro pueblo
hemos llegado a la indicación número 5, el Lavadero de “Las Eras”.

 

Aquí un panel informativo nos recuerda en palabras de
la vecina de Arbuniel Lola Lerma, “La Lola”, la dureza del trabajo de hacer la
colada en la época en que los lavaderos eran el único medio para realizar esta
tarea.

 

Nos recuerda también que, en aquellos tiempos, a falta
de los modernos detergentes, no había mas remedio que elaborar cada uno su
propio jabón. A continuación, nos indica Lola las dos formas mas comunes que se
usaban para la elaboración de estos jabones.

 

No deje de tomar nota y atrévase a probarlo.

 

-6-7-

 

Camino de la Plaza de España, siguiendo las
indicaciones 6 y 7, retomemos la historia romana de Arbuniel.

 

Otra posible teoría sitúa aquí la antigua ciudad de
“Vergilia Nova”, sede episcopal de S. Tesifón, uno de los siete varones
apostólicos ordenados por S. Pedro, destinado a la evangelización de Andalucía,
la Bética romana.

 

Esta hipótesis cobra fuerza debido a la aparición, en
1914 durante la construcción de la Central Hidroeléctrica de S. Manuel, cercana
al Nacimiento, de dos lápidas funerarias en las que se menciona a Publio Clodio
Secundo, relacionado con el “Municipi Vergiliensis” (Municipio de Vergilia).
Lamentablemente estas lapidas fueron robadas o reutilizadas en la construcción,
quedando solo el testimonio escrito de D. Manuel Izquierdo, párroco de Arbuniel
en ese periodo, que reprodujo los textos en latín que aparecían en estas y
otras lapidas desaparecidas.

 

-8-

 

Hemos llegado a la recoleta Plaza de España. En este
bello rincón de Arbuniel encontramos la Delegación del Ayuntamiento de Cambil,
al que pertenece como pedanía, así como la Iglesia de S. Juan Bautista,
construida a finales del siglo XIX, por especial empeño del entonces párroco D.
Manuel Izquierdo que se resistía a que no existiese lugar de culto en la
población más que la pequeña ermita de la Virgen del Rosario.

 

D. Manuel, por propia iniciativa, consiguió los
permisos del Obispado y, a falta de financiación, se lanzó a recorrer los
pueblos vecinos en busca de materiales, donados o reciclados, para, en poco más
de seis meses, dar por finalizado el templo, el 28 de septiembre de 1895,
iniciándose el culto el 7 de octubre, festividad de la Virgen del Rosario,
patrona de Arbuniel.

 

-9-10-11-12-13-

 

Transitamos ahora, hacia la Plaza de la Constitución, a
lo largo de las indicaciones 9 a 11, girando después, en la 12, por la calle Dr.
Antonio Leiva, posteriormente Carretera de Cambil.

 

Este tranquilo paseo, nos concede el tiempo suficiente
para reencontrarnos con la historia.

 

Pasado el tiempo de los romanos, no tenemos mucha
información sobre lo que aconteciera por estas tierras, pero si existen
evidencias de que la población se mantuvo en época visigoda, ya que en la zona
denominada “El Banco” así como en otras zonas cercanas, han aparecido restos de
enterramientos claramente altomedievales.

 

No es hasta la época de la dominación árabe que se
vuelven a tener noticias de una población estable. En aquel tiempo la zona
formó parte del “Iqlim Barayilat Al-Buniyul”, una de las 33 “Aqalim” o
regiones, en la que se dividía el Reino de Granada. A esta región pertenecían
los castillos de Montejicar y Huelma.

 

En Arbuniel encontramos los restos de la Torre de la
Atalaya, la Torre de Gallarín que antes mencionamos que, por su situación,
debió servir como punto de comunicación entre ambos castillos. También podemos contemplar
los restos de la Fortaleza del Castellón en el cerro del mismo nombre. De ambas
construcciones solo quedan algunos vestigios, pero ternemos referencias de su
importancia en época islámica.

 

Sabemos que El Castellón fue el lugar de descanso de
las tropas del emir de Córdoba en el año 896, durante la “aceifa” que realizó
contra los rebeldes de la “Cora de Tudmir”, y que fue saqueado por Fernando III
en 1225, a su regreso de su incursión al Reino de Granada.

 

-13-14-

 

Metidos, de nuevo, en la apasionante historia de
Arbuniel, habremos encontrado las indicaciones 13 y 14 de nuestra ruta.

 

Nos encontramos en la Central Hidroeléctrica de S.
Cayetano, también conocida como Sacromonte Alto, una de las tres pequeñas
centrales que, aprovechando el curso del agua del rio Arbuniel, alimentaron de
electricidad a nuestro pueblo hasta mediados del pasado siglo.

 

Estas centrales, situadas entonces en los alrededores
del casco urbano, además de S. Cayetano fueron del Nacimiento o S. Manuel,
conocida también como de Los Contreras y la de La Santísima Trinidad.

 

Construida en 1922, S. Cayetano es la única que aún se
mantiene funcional y bien conservada, a pesar de haberse reconvertido en molino
harinero hacia los años sesenta del pasado siglo, cuando su función como
central eléctrica dejo de tener interés económico, por la aparición de las
grandes compañías eléctricas que proporcionaban una mayor calidad y fiabilidad
en el suministro.

 

Merece la pena recorrer el entorno de esta pequeña
central. Se pueden apreciar las conducciones de agua, los canales, las
compuertas y la enorme tubería pintada de rojo, que conducía el agua hacia el
rotor y producía la electricidad, para después ser devuelta al curso del río,
regando huertas y olivares.

 

-15-16-

 

Regresamos a nuestra ruta por la Calle Dr. Antonio
Leiva. Este corto recorrido vuelve a darnos la ocasión de reencontrarnos con la
historia.

 

Siendo el Reino de Granada el ultimo bastión de los Nazaríes,
el enclave de Al-Buniyul se fue convirtiendo en tierra de frontera, y las
continuas incursiones cristianas obligaron a sus habitantes a buscar refugio en
lugares mas protegidos, como las cercanas fortalezas de Qambil y Al-Habar, construidas
en 1241, motivando que esta zona sufriera un paulatino proceso de
despoblamiento.

 

Tras la conquista de estas fortalezas por Fernando el
Católico en 1485, y su posterior adhesión al reino de Jaén, los Reyes Católicos
intentaron, sin éxito, su repoblamiento, hasta que, en 1558, ya en reinado de
Felipe II, Cambil obtuvo su independencia como villa, pasando Arbuniel a ser
considerado como núcleo de población adyacente.

 

-17-

 

Hemos llegado a la indicación 17. Esta peculiar plaza,
de forma rectangular, nos recuerda la ubicación de la antigua Central de la
Santísima Trinidad. Esta central, como podemos ver, fue totalmente derruida
conservándose tan solo los restos de una piedra de molino, testigo mudo de su reutilización
como molino harinero una vez que su función como hidroeléctrica fue abandonada.

 

Probablemente, la presencia en la zona de molinos
harineros tenga un origen árabe. Las primeras referencias escritas sobre éstos
son del siglo XVIII. En1752, el Catastro del Marqués de la Ensenada nos habla
de la existencia de siete molinos harineros en el término de Cambil, dos de los
cuales estaban ubicados Arbuniel.

 

El aumento de la población, sobre todo durante los
siglos XIX y XX, motivó la aparición de nuevas instalaciones, de forma que, en
la actualidad podemos encontrar los restos, más o menos conservados, de hasta
nueve molinos, de harina o aceite, todos ellos movidos por el sistema de
“rodezno”, en el que el agua, una vez más, se constituye como la única fuente
de energía.

 

-18-19-

 

Regresamos, una vez más, a la Calle Dr. Antonio Leiva
para continuar nuestro recorrido. Pronto, en la esquina con la Calle del
Molino, encontramos el Panel Informativo del Lavadero Publico de Arbuniel o Lavadero
Viejo.

 

Construido en 1945, este lavadero, que en principio
fue solo una parte de la acequia donde las mujeres solían lavar, fue proyectado
por el arquitecto D. Antonio María Sánchez y supondría un autentico cambio en
el concepto del lavadero tradicional. El proyecto, según su autor estaría
concebido de la siguiente forma:

 

“Un pequeño pabellón de una sola planta encajado en su
actual lugar, o sea en las inmediaciones de la acequia de la que, por medio de
tres tubos de alimentación, recibirá sus aguas.

Uno de los tres tubos de alimentación conducirá a una
pila central, que denominamos principal, constando esta de un metro de ancha y
que estará destinada al lavado de la ropa blanca…Los otros dos tubos…van a
otras dos pilas…una de ellas destinada al lavado de la ropa de color, que por
su desteñido pudiera perjudicar a la ropa blanca y otra pila destinada al
lavado de ropa de enfermos infecciosos”

 

Del mismo modo el proyecto establecía que los desagües
de las tres pilas se reunirían en uno sólo, a través de una arqueta en la que se
recibirían, además, los insumos de los dos pequeños retretes que se instalarían
para el uso de las mujeres.

 

La obra, nunca llego a realizarse en su totalidad, y
hoy en día solo se conserva una de las filas de pilas proyectadas.

 

-20-

 

Volviendo, una vez más, a la Calle Dr. Antonio Leiva, en
dirección al antiguo camino del Frontil, hoy Carretera de Jaén. Nos esperan
unos minutos de camino, así que volvamos a la historia.

 

Los siglos XVI y XVII fueron tiempos de epidemias,
sequías y hambrunas, a las que las tierras de Arbuniel no habrían de ser ajenas,
con el consecuente estancamiento de su población hasta mediados del siglo
XVIII. En 1752, el censo del Marques de la Ensenada, recoge una población total
de 410 vecinos en el término de Cambil, de los cuales tan sólo 28 residen en la
aldea de Arbuniel. Recoge también el catastro la existencia de un molino
harinero, con dos piedras y otro de papel de estraza.

 

Mediado el siglo XIX, volvemos a tener referencia
escrita en el Diccionario Geográfico de Pascual Madoz, en el que se cita
textualmente: “Arbuniel cuenta con más de veinte casas de campo, con sus
tierras y olivas, casi todas las cuales toman el nombre de sus dueños; más de
otras 20 de vecinos pobres, que han fabricado sus miserables casillas”

 

Además, la población de Arbuniel irá creciendo gracias
al reparto de parcelas de monte de las tierras de “El Frontil”, entre vecinos
de Cambil, en 1845.

 

 

-21-

 

Hemos llegado a la finca de “La Noguera”, donde
podremos contemplar los escasos restos del lavadero mas antiguo de los cuatro
que se conservan en Arbuniel. Fue construido en 1875 por D. Diego Ogayar
Arnedo, vecino de Cambil y propietario de la finca para uso privado, pero con
el paso del tiempo se autorizó el uso a los vecinos más cercanos.

 

En principio se trataba, tan sólo, de un
ensanchamiento en la acequia que recorría la finca, donde se lavaba de rodillas
sobre una “tosca” (piedra caliza) que aún podemos ver a un lado de la
improvisada pila. En 1975, con el reacondicionamiento de la acequia se procedió
a la restauración del lavadero con obra de ladrillo que permitía lavar de pie,
pero en la actualidad esta se encuentra prácticamente derruida, debido a la
falta de uso y mantenimiento.

 

-22-23-24-

 

Mientras nos acercamos al final de nuestra ruta, repasemos
nuestra historia más reciente.

 

El siglo XX marca el periodo de máximo desarrollo en
la reciente historia de nuestro pueblo. A mediados del pasado siglo la
población de Arbuniel se encontraba en torno a los 2500 habitantes y las aguas
de su nacimiento movían cinco molinos de harina, con 14 piedras y otros cinco
de aceite, regando después 9.500 pies de olivo que convivían con viñas, huertas
y 400 fanegas de tierra calma.

 

Durante los años 50 y 60 del pasado siglo la creciente
industrialización en otras regiones, motivo la emigración de los mas jóvenes
con lo que Arbuniel, como tantos otros pueblos, inició un proceso de
despoblamiento, con el consecuente envejecimiento de la población y el descenso
de la natalidad.

 

Además, las nuevas formas productivas, el cambio de
modelo económico y los nuevos hábitos de la población, colaboraron en la
desaparición de los molinos y la importancia del agua en la economía quedó
reducida al regadío y el uso recreativo del entorno del Nacimiento.

 

Seguimos caminando de vuelta al nuestro punto de
partida, a través del parque municipal, donde podremos observar los canales de
agua cristalina que lo rodean, en su día poblados de cangrejos autóctonos que
supusieron uno de los principales atractivos de la gastronomía toscareña y hoy
prácticamente desaparecidos por la proliferación de variedades foráneas.

 

Estas aguas que, una vez fuera del casco urbano,
riegan en la actualidad olivares y alguna que otra huerta, desde antiguo fueron
reguladas por un reglamento trasmitido oralmente, hasta que en 1991 se
redactaron los primeros estatutos de la Comunidad de Regantes, que rigen la utilización
del agua donde ésta puede llegar por su caída libre, como ha sido utilizada
desde tiempos ancestrales.

 

Hoy en día prácticamente toda la tierra calma se ha
plantado de olivar y se ha establecido una red de bombeos, balsas y
conducciones que permiten que el agua llegue al cien por cien del territorio, estableciéndose
nuevas normas de utilización.

 

-25-26-

 

Hemos llegado a la central Eléctrica de S. Manuel o de
los Contreras. Construida en 1914 fue la más importante de Arbuniel con una
producción de 100 Kva. Este edificio, actualmente muy deteriorado, permaneció
funcional hasta 1960.

 

 

Este es el final de nuestra ruta. Esperamos que haya
disfrutado del paseo y del breve resumen de nuestra historia que hemos hecho
para Ud. Disfrute ahora del Arbuniel que le hemos mostrado y descubra por Ud.
mismo los rincones que no hemos podido mostrarle, nuestro entorno histórico y
natural, nuestra rica gastronomía y nuestras gentes, nuestro más preciado
patrimonio.