Cambil por los callejones

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El caserío de Cambil se recuesta a ambos lados del rio que lo atraviesa de norte sur, flanqueado por los dos farallones rocosos que hace mas de 700 años coronaron las fortalezas que fueron su origen en época nazarí.

Sus calles, abrazadas a la roca, conforman un laberinto urbano de fuertes pendientes y callejas escalonadas, cuajadas de rincones que merece la pena conocer.

Mientras le hablamos de su historia, acompáñenos a visitar

 

“Cambil por los Callejones”.

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Iniciamos nuestra ruta en la Plaza de la Constitución, centro neurálgico de Cambil Donde encontramos el Ayuntamiento y la Iglesia de Nuestra Señora de la Encarnación.

Nuestra ruta volverá a este punto, pero antes de partir echemos un vistazo a nuestra iglesia.

De estilo manierista, fue diseñada por Alonso Barba, discípulo de Andrés de Vandelvira, arquitecto entre otras obras de la Catedral de Jaén y su construcción se inició en 1559

Está compuesta de tres naves y está inspirada en el esquema de Vignola que Alonso Barba aplicó en iglesias como la de Santo Domingo de la capital.

El exterior es sobrio y compacto, con cubierta de artesa. La portada tiene un relieve de la Anunciación y en los extremos los escudos del Obispo Sarmiento. La torre, con el escudo del obispo Moscoso, fue añadida en el siglo XVII.

El interior destaca por su variedad, con tramos cubiertos por cañón y lunetos y otros con bóvedas de aristas, según sean rectangulares o cuadrados, con profundas capillas desiguales. Cuenta como elemento más sobresaliente con un retablo obra de Sebastián de Solís, el que fuera autor también del de la iglesia de San Bartolomé de Jaén, y al que se le atribuyen obras tan carismáticas como la talla de Jesús Nazareno, “El Abuelo”, que se procesiona en Jaén y el retablo de la Capilla Dorada de la catedral de Baeza.

El retablo mayor de la parroquia de la Encarnación presenta una clara ordenación arquitectónica, enmarcado por columnas corintias, con esculturas y relieves bien integrados en una geometría piramidal.

Consta de dos pisos, con tres calles y dos entrecalles. En la del centro, cierra el espacio del ático un frontón que acoge el busto de Dios Padre y, por debajo, cerrando las entrecalles, dos frontones curvos sobre los que descansan las alegorías de la Fe y de la Justicia.

Entre las esculturas del retablo llaman la atención las de Jesús y la Virgen, San Marcos y San Lucas, otras alegorías como las esculturas aladas de la Esperanza y la Caridad o los policromados relieves de la Visitación, el Nacimiento de Cristo, o la Anunciación o, a menor escala, los de San Roque, San Juan o San Mateo.

La claridad de la composición, la solemnidad y la minuciosidad y el cuidado de los detalles, convierten al retablo de la iglesia de Cambil en una de las obras maestras de la provincia.

Volviendo al exterior, la plaza alberga otra de las singularidades de Cambil, el Olmo Centenario, conocido popularmente como Álamo de la Plaza. Dice la leyenda que a su sombra descasó la misma Isabel la Católica tras la conquista de las fortalezas en 1485, pero lo mas acertado podría ser que este olmo y otro gemelo que desafortunadamente tuvo que ser talado hace años, afectado por la grafiosis, fueran plantados a finales del siglo XVIII, bajo el reinado de Carlos III, en una campaña destinada a plantar estos árboles en todas las plazas de España.

Después de este recorrido por la plaza, que volvió a ser de la Constitución, como fue bautizada en 1812, tras llamarse del Generalísimo desde 1939 a 1979, comenzamos nuestra ruta subiendo por la Calle Adarves, que recorre la plaza, en altura, en toda su longitud.

Cambil se mantuvo amurallado tras su conquista y es muy posible que, dado el nombre de esta calle sobreelevada, su recorrido formase parte de algún tramo de esta muralla.

Al final de esta calle, se encontraba el Pósito Real, institución creada en España en el siglo XV, aunque se sabe que ya existía en tiempo de los romanos y que posiblemente tuvo su origen en el antiguo Egipto. Aquí se depositaba una parte del grano en cada cosecha y su importe servía para paliar las necesidades en años de malas cosechas, siendo el origen de los Montes de Piedad y posteriormente de las Cajas de Ahorros.

El Pósito de Cambil por su gran población en la época, debió ser muy rico, pues el término municipal, además de Cambil y Arbuniel, incluyó Cazalla, Carchel y Carchelejo, hasta su independencia de Cambil en 1696, tras la cual se permitió a los Cárcheles seguir haciendo sacas del mismo cuando fuera necesario.

Sabemos que, en septiembre de 1702, con el comienzo guerra de sucesión, el Rey Felipe V, solicitó ayuda a las ciudades de Andalucía y así las villas de Cambil y Alhabar, pidieron a su Consejo, Justicia y Regimiento la autorización de la donación del grano necesario, hasta un valor de 10.000 reales, para apoyar a su rey, aun encontrándose sus vecinos en situación de extrema necesidad.

Con el tiempo el Pósito perdió su utilidad, y sobre sus almacenes, probablemente se construyó el edificio que hasta 1941 albergó el Ayuntamiento y que sería derruido en este año para construcción del actual edificio, inaugurado en 1952, quedando la calle Adarves sin salida hacia el sur, en su actual configuración.

 

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Subamos ahora por la calle Cuesta Solana (2) y, a poco de acabar la escalinata (estructura que nos acompañara a lo largo de todo nuestro recorrido), giremos hacia la derecha para ascender por la calle Castillo Bajo (3). Transitamos por el Barrio de la Solana, quizá el barrio mas antiguo de Cambil, crecido al amparo de la fortaleza de Al-Habar.

Ascendemos en dirección a este castillo, al menos al solar que ocupo hace mas de cinco siglos. Posiblemente caminemos por el primitivo acceso a la entada principal de la fortaleza, ya que se sabe que la entrada al recinto se encontraría cerca de Donde hoy encontramos la indicación con el número 4.

Desde aquí podemos acceder en unos minutos al Mirador del Castillo de Al-Habar, un inigualable observatorio de Cambil en toda su amplitud y de su magnifica situación al pie de Sierra Mágina y su Parque Natural. Durante la subida podremos observar los pocos restos de sillares de la fortaleza que aún se conservan.

Es un buen momento para empezar a contar el origen de Cambil.

Según todos los indicios, parece que el origen del poblamiento de esta zona estaría en el vecino Arbuniel, Donde en la zona conocida como la Vega se han hallado, hachas de piedra pulimentadas, cuchillos de sílex y puntas de flecha de bronce correspondientes al periodo Calcolítico, hace más de 4.000 años.

De la presencia romana existen desde antiguo pruebas documentadas. Ya a finales del siglo XVII, Tomás López en su Diccionario Geográfico de España, comenta la aparición en Arbuniel de lápidas funerarias y sarcófagos romanos. En 1912 aparecen de nuevo columnas y sarcófagos, uno de los cuales se encuentra en el Museo Arqueológico Provincial de Jaén. Lamentablemente la mayor parte de los restos aparecidos han sido reutilizados o se encuentran en posesión de particulares.

Tan importante es la presencia romana que se cree que en Arbuniel se localizaba la ciudad de Vergilia, sede episcopal de San Tesifón, centurión romano que presenció la crucifixión de Cristo para después convertirse al cristianismo, siendo en uno de los siete Varones Apostólicos, ordenados por S. Pedro y enviados a predicar su doctrina.

Otros autores apuntan a la situación en Arbuniel de la estación de Viniolis en la vía que uniera Acci (Guadix) con Cástulo (Linares) por Mentesa (La Guardia de Jaén).

Con la caída del imperio romano y las continuas invasiones germánicas, la inseguridad hace que la zona se despueble en parte, aunque se han encontrado enterramientos típicamente altomedievales que confirman la ocupación a lo largo del tiempo.

Posteriormente Arbuniel vuelve a tomar protagonismo como parte de Al-Buniyul, una de las 33 provincias del Reino de Granada, pero de nuevo, esta vez con las incursiones cristianas, la inseguridad hace que la población se desplace hacia las fortalezas de Qambil y Al-Habar, más fácilmente defendibles y Donde, con el paso del tiempo, se crearía el principal núcleo poblacional.

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Girando 180º bajamos por la calle Solana hasta encontrar el punto 5 donde nos desviamos a la izquierda por la calle Horno Solana, para apreciar otra característica constructiva de Cambil: sus estrechos callejones, creados por aprovechamiento de cualquier espacio para la construcción de una vivienda.

Desembocaremos en una encrucijada de calles llamada Cruz de San Blas. Este lugar fue el de ubicación de una de las cruces que en la edad media solían colocarse al final de las calles principales. En Cambil, además de la se San Blas existieron tres más, la de Santa Ana, la de San Marcos y la de San Antón.

Mientras seguimos las indicaciones 6 y 7 continuemos con la historia de Cambil.

Hacia 1240 se crean las fortalezas de Qanbil y Al-Habar en la cumbre de los peñascos que hoy llevan su nombre. Sabemos que existió otra pequeña torre de vigía en la cima del hoy llamado Peñón de San Antón, como queda atestiguado en la Actas Capitulares de 1567 a 1587 del Ayuntamiento de Cambil.

Su situación les proporcionaría protagonismo en la defensa del paso directo hacia Granada, por el cauce del Guadalbullón y sus afluentes, una vez conquistado por los cristianos el Castillo de Huelma, del que dependían jerárquicamente, en el año 1438, por Don Íñigo López de Mendoza, capitán general de la frontera y primer Marqués de Santillana.

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Hemos llegado al Callejón del Yeso, otra de las curiosas soluciones constructivas que encontraremos en nuestro recorrido: un paso bajo las construcciones para acceder a una nueva calle. Puede asomarse y echar un vistazo.

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Hagamos un salto de siglos de historia para admirar una de las obras cumbre de la arquitectura cambileña: la Fachada del antiguo Hospital de Pobres Transeúntes.

La institución, conocido en su origen como Hospital de la Encarnación, por ser regentado por esta cofradía, se fundó en torno a 1545 y su mantenimiento económico dependía de herencias y Donaciones que los habitantes de Cambil entregaban a la “fabrica parroquial” y a esta institución.

En su origen estaba situado en la calle Real, trasladándose en 1689 a la hoy denominada calle de las Posadas. En 1735 Don Juan Antonio Vilches Santa Olalla heredó unas tierras colindantes con el hospital, y para poder edificar la casa que, aún hoy luce los blasones de la familia, permutó los terrenos del hospital por los que hoy ocupa este edificio, que igualmente había heredado su esposa doña Leonor de Salazar.  

Así pues, el Antiguo Hospital cambileño es un edificio construido en el siglo XVIII, en cuya portada se advierte la exuberancia propia del barroco tardío cercano al rococó, reconociéndose como uno de los mejores ejemplos de la provincia de Jaén.

Esta portada es estrecha y vertical, pero, a pesar de sus reducidas dimensiones, provoca una intensa sensación de movimiento. Se organiza en dos pisos y un ático que protege un alero lobulado. En el cuerpo inferior su puerta es adintelada, con pilastras de dibujos geométricos y un entablamento con una gran cartela en su centro, con el escudo del municipio.

A partir de una cornisa, con dos grandes volutas espirales en sus extremos, se levanta el segundo cuerpo, más estrecho, enmarcado por columnas corintias decoradas geométricamente y un gran hueco para la ventana, cubierta por una reja convexa en contraposición con la fachada que es cóncava, lo que incrementa su dinamismo.

En el ático aparece el escudo de fray Benito Marín, obispo de Jaén en esa fecha, lo que hace dudar de la verdadera funcionalidad del edificio, por lo que algunos autores sitúan el hospital en la casa al otro lado de la plaza, que aún luce en su fachada el blasón de la familia Vilches, además de otro blasón de origen desconocido. Estos autores apuntan a que fachada pudo corresponder a la casa de verano del obispo Marín.

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Desde aquí hasta la indicación número 17, nuestra ruta transcurre por las intrincadas callejas de nuestro pueblo sin mas lugares destacables que la Casa de la Artesanía, centro cultural recientemente reconstruido (12) y el recorrido por las calles y escalinatas estrechas y pendientes.

Retomemos la historia local mientras continuamos el recorrido.

Las fortalezas de Qanbil y Al-Habar fueron desde su construcción codiciadas por las tropas cristianas por su alto valor estratégico. Después de numerosos intentos, fueron conquistadas por primera vez por el infante Don Pedro, tutor de Alfonso XI, en 1315, como se menciona en la Crónica de este monarca. En 1365 pasarían de nuevo a dominio musulmán.

A partir de entonces se alternan tiempos de enfrentamientos con épocas de convivencia y buena vecindad. En 1433, siendo capitán general de la frontera Pérez Álvarez Osorio se llego a conquistar la fortaleza de Cambil, pero fueron repelidos por la ayuda prestada por las huestes de Al-Habar.

Desde 1459 los intentos de conquistarlas estuvieron a cargo del Condestable Don Miguel Lucas de Iranzo, quien volvió a intentarlo en 1462, 1463 y 1471. Desde aquí se vivió un periodo de paz relativa, hasta que, en 1485, los señores de Jaén, Úbeda y Baeza pidieron ayuda a los Reyes Católicos ante los incesantes ataques de los moros de Qanbil y Al-Habar.

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Hemos llegado al Mirador del Puerto de San Marcos, uno de los 9 existentes en Cambil. Desde aquí podemos ver la totalidad de la parte sur del trazado urbano, las peñas de los castillos actualmente denominados de Cambil y Alhabar, el Peñón de San Antón y el río que divide en dos el caserío.

Ya que mencionamos el río recordemos su importancia en la historia de Cambil. El rio Cambil, resultado de la unión del rio Villanueva y el Oviedo justo por debajo de la plaza de la Moraleda, además de proveer de agua a los hogares y regar huertos y olivares, ha sido el causante de dolor y destrucción a lo largo de la historia.                                            

La primera noticia de una riada la tenemos en 1562 pero tenemos noticias de reparaciones de los puentes de la localidad por las muchas lluvias o la avenida de aguas en 1587, 1623, 1627, año en que se elevo el nivel de la plaza para evitar inundaciones. No tenemos mas noticias hasta 1701 en que hay que reconstruir el puente de la Jabonera, o puente Bajo y posteriormente en 1750 año en el que una nueva riada lo volviese a destruir. Mas documentadas están nuevas avenidas en 1791 y 1803.

Pero, sin duda, la que mas ha marcado la historia reciente de Cambil fue la acaecida el 7 de septiembre de 1949, que destruyo los dos puentes de la villa, inundó la iglesia y arrasó casas y otras construcciones. A pesar de lo violento de la riada tan solo hubo que lamentar la muerte de “Tío Zocato” un vecino que por salvar a una mujer que portaba un niño en brazos perdió su vida, arrastrado por las aguas.

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Desde aquí descendemos por callejas y escalinatas, hasta llegar de nuevo al rio Cambil, que cruzaremos por el puente para alcanzar la indicación número 22.

Aprovecharemos el camino para continuar con nuestro relato de la historia.

Haciéndose ya necesaria la conquista de las fortalezas de Qanbil y Al-Habar los Reyes Católicos, que ya habían tomado la decisión de conquistar el reino de Granada, vieron la oportunidad de avanzar hacia el territorio nazarí a través del paso que defendían nuestras fortalezas.

Fue el propio Fernando el Católico quien ofreció a los señores de Jaén soporte con los contingentes y provisiones necesarias, pero fue mucho más difícil convencer a los caballeros jiennenses del aspecto económico. Finalmente sería el Obispo D. Luis Osorio el primero que aportaría sus bienes personales para la campaña.

El 5 de septiembre de 1485, D. Gonzalo Mexia, señor de La Guardia emprende el camino hacía Cambil con sus tropas y tres días mas tarde D. Francisco de Bobadilla, corregidor de Jaén lo hace desde la capital.

El 10 de septiembre, con la llegada del Rey Fernando, se inicia el cerco a las fortalezas, pero el contingente de dos mil jinetes, debido a lo inexpugnable del terreno, decide esperar la llegada de la artillería, que aún se encuentra a tres leguas, apoyada por seis mil zapadores que le abren camino.

Una vez instalada la artillería, al mando de D. Francisco Ramírez de Madrid, secretario personal de los reyes, en un lugar elevado, en el hoy llamado Cerro del Engenio, comenzaría el fuego de las lombardas, con tal intensidad que hasta muy recientemente se han seguido encontrando bolaños en los alrededores.

Tras apenas dos días de bombardeo, el 21 de septiembre, día de S. Mateo, los alcaides Mohamed Lentín y Audalla-el-Dalid, rinden las fortalezas ante las tropas castellanas, aunque exigen que sea el intermediario D. Juan de Vilches, señor de La guardia, a lo que accede el rey católico. A los alcaides moros se les dan 600 doblas de oro y sus ocupantes quedan libres de partir hacia Granada, llevando con ellos todo lo que puedan transportar sin usar bestias o caballerías.

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Una vez cruzado el río caminamos aguas abajo hasta llegar a la escalinata cubierta marcada con el número 23. Ascendemos así a la Calle Baja y después a la Calle Santa Ana, antiguo camino y actual carretera de Arbuniel.

Cerca de este lugar debió estar la Cruz de Santa Ana, así como la ermita del mismo nombre, una de las mas importantes de Cambil por su advocación y por sus recursos económicos, llegando a tener sus propios capellanes.

Dentro de la ermita existía un grupo escultórico que representaba a Santa Ana enseñando a leer a la Virgen niña, que fue trasladado a la Iglesia parroquial cunado, tras la desamortización de Mendizabal, la ermita fue derruida en 1837.

En 1926 esta escultura fue fotografiada por Eduardo Arroyo para la revista Don Lope se Sosa, y fue calificada por los expertos como una de las obras cumbres de la imaginería de la escuela granadina del siglo XVII. Lamentablemente fue destruida durante la Guerra Civil.

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Nuestra ruta continua por las empinadas escalinatas del barrio de Los Cantones. Esta zona, una de las mas deprimidas de nuestro pueblo, muestra la típica construcción en terrazas, en calles escalonadas con curiosos nombres como Calle “Sal Si Puedes”, “Duende”, “Jarjas” o “Si se Hace”.

Puede que, a estas alturas del recorrido, sus piernas empiecen a acusar las continuas subidas y bajadas, por ello puede solo asomarse a estas escalinatas desde las Calles Santa Ana o Arrabalejo.

Tomémonos un respiro continuando con la historia.

Tras la conquista de Qambil y Al-Habar, ambas fortalezas pasaron a estar bajo la jurisdicción de Jaén. Los Reyes Católicos concedieron algunos privilegios a sus caballeros para agradecerles sus esfuerzos en la conquista de estas plazas.

Al Artillero D. Francisco Ramírez de Madrid, se le concede la heredad de Bornos y el terreno de Mata-Bejid queda en litigio al ser reclamado por D. Beltrán de la Cueva, aunque fuera finalmente cedido a la ciudad de Jaén.

Poco después Francisco Ramírez dono la mitad de su heredad en beneficio de los pobladores de la zona y se les eximieron de ciertos impuestos. Los Reyes Católicos desarrollaron, con mayor o menor éxito, planes de repoblación en el territorio

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Aún nos queda camino a través de callejones, escalinatas y pasajes singulares. Giramos en la indicación número 30 para ascender por la calle Vistalegre. A poco encontraremos la indicación número 31. Aquí podemos visitar el callejón del Chavo una pequeña calle sin salida curiosamente decorada por sus vecinos.

Poco después el mirador de Vistalegre nos ofrece una vista espectacular del castillo de Al-Habar y el caserío del barrio de la Solana. Merece la pena detenerse a contemplarlo.

Descendemos ahora por el camino de tierra hacia el callejón cubierto que nos conduce a la Calle Real, una de las más antiguas de la localidad, que transcurre a media altura entre el rio y el cerro del Achuelo, donde se recuesta el caserío de este barrio de Cambil.

Volvamos a la historia: Tras la conquista quedaron las villas de Cambil y AlHabar adscritas a la jurisdicción de la ciudad de Jaén y, con el paso de los años, se fueron poblando y llenando de actividad económica y social.

Pero los alcaides de estas villas solo tenían capacidad para dirimir causas menores y así en 1558 D. Alonso de Zambrana, vecino de Cambil y prior de la iglesia del pueblo de Lahiguera, pide al Real Consejo de Castilla la exención de la ciudad de Jaén, ofreciendo a cambio socorrer al rey en sus guerras con una donación de 1.750.000 maravedíes, 7.500 por vecino.

Así pues, la Carta de Privilegio fue concedida en Valladolid por Dª María Manuela, Princesa de Portugal, esposa de Felipe II y Gobernadora de estos reinos, quedando Cambil y AlHabar reconocidas como villas independientes.

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Llegamos así al mirador del Portillo, terraza sobre el río Cambil, que hubo de crearse en 1788 para asegurar el paso de los transeúntes por lo que, hasta entonces, era un simple terraplén, a la vez que asegurar la estabilidad de las edificaciones en la ladera.

La primera construcción fue un fracaso y se derrumbo bajo el peso del terreno que debía contener. Tras numerosas modificaciones la muralla que hoy podemos ver fue construida en 1936.

Llegamos a la indicación número 33, última de nuestro recorrido que nos indica la entrada a la calle de la Cueva (o Cueba, como aparece en su antiguo rotulo). Fijémonos en el caserón, casa palacio, en la esquina de la calle.

Construida en la segunda mitad del siglo XIX por el notario D. Isaac Ochoa, se incluyó en su fachada el antiguo Pilar Alto, o de la Cuesta Morales que aun puede verse en la esquina del lado opuesto de la casa. Este pilar fue uno de los 6 pilares públicos que abastecían a Cambil de agua potable, junto con el Pilar Bajo o de la calle de la Tercia, el Pilar de Santa Ana, el primero que se construyó en la localidad, en 1592, el de la Moraleda, el de San Marcos y el de la Plaza.

Descendamos por la calle de la Cueva, que rodea la roca en la que se asentó el castillo de Cambil. Posiblemente caminemos por el primitivo acceso al castillo desde el nivel del río.

Llegaremos a la Calle del Carmen y la Plaza de la Costitución, acabando nuestra ruta. Pero antes ascendamos unos metros por esta calle para contemplar la fachada de la casa de los Salazares.

La ilustre familia Salazar llego a Cambil en el siglo XVI, procedente del Valle de Losa, al norte de Burgos, cuando los hijos de Dª Juana González de Salazar, casada con D. Rodrigo de Zambrana, fallecieron dejando tres hijos, Alonso, Francisco y Pedro de Zambrana, que vinieron a Cambil donde su tío D. Francisco de Soto que era entonces cura de en su parroquia.

  1. Alonso Zambrana, sería años después sucesor de su tío en el cargo y después prior de Lahiguera negociando con Felipe II la independencia jurídica de Cambil respecto a Jaén.

Algunos descendientes de la familia Salazar, emparentados con la familia Vilches, una de las de más rancio abolengo de Cambil y debieron construir esta casa en el siglo XVII.

Se trata de una fachada de exuberante barroco, de época similar a la del antiguo Hospital. Muestra un entablamento y cornisa convexos, con fantasía decorativa, grandes alerones laterales y los escudos nobiliarios de las familias Salazar y Vilches, en el piso superior. El conjunto se remata con un alero de madera cubierto con teja árabe.

 

Hemos concluido nuestra ruta.

 Para acabar el relato, diremos que Cambil, tras su independencia, evolucionó de forma tranquila. No hay mención de hechos históricos destacables en su entorno salvo el ya referido de la guerra de sucesión y otro en época de la guerra de la Independencia, en el que se refiere que una vez conquistada por los franceses la margen derecha dl río Guadalquivir, el general Sebastiani encomendó al también general Peyremont la persecución de la artillería española que había salido de Andujar, apoderándose de ella muy cerca de Cambil.

Cambil llego a ser hasta la mitad el siglo XX, un pueblo de cierta relevancia. Sabemos que en 1910 contaba con su propio periódico, “El Farol de Cambil, semanario político independiente”. En 1959 contaba con más de 7.500 habitantes, pero a partir de esa fecha la emigración a los grandes núcleos de población lo fueron despoblando, como la mayoría de las zonas rurales de Andalucía.

 

Quedan aún rincones por descubrir. Le recomendamos la subida al Castillo de AlHabar para disfrutar de sus magníficas vistas. Su acceso, que cuenta con 400 escalones hasta llegar al mirador, comienza justo al lado de la Oficina de Turismo de Cambil-Arbuniel – Sierra Mágina.

Enclaves naturales de excepcional belleza, incluidos en el Parque Natural de Sierra Mágina y sus estribaciones esperan también su visita.